martes, 11 de junio de 2013

The road goes over on: Route 66 and the American Dream



He encontrado este bonito texto sobre la Ruta que me gustaría compartir con vosotros (si tengo tiempo lo traduciré)


One could search long and hard before finding a more stirring two-word phrase in the English language than “road trip!” It works with families, couples, old friends, new friends: pack two or more people into a car with some good music, high-sodium snacks and no fixed, unshakable destination, and you’ve got the ingredients for a (more often than not) excellent adventure.

After all, the car — or motorcycle, or VW microbus — is far more than a mere utilitarian contrivance. For roughly the past 100 years, ever since Henry Ford began mass-producing his revolutionary Model T, Americans have been engaged in a love affair with automobiles and, in a much larger sense, with the enduring myth of the open road. Has there ever been a culture that extolled movement for the sake of movement as fervently as 20th century America? In movies (It Happened One Night, Easy Rider, The Straight Story, Lost in America and countless others) and, of course, in popular songs (by Woody Guthrie, Chuck Berry, Springsteen, Lucinda Williams, Dylan and the rest) the notion of getting behind the wheel and simply taking off is celebrated to the point where road-tripping feels like a universally embraced national religion.

In 1947, Andreas Feininger made a photograph in Arizona that might be the single most perfect picture ever made of the single most famous road in America: Route 66, the 2,400-mile “Mother Road’ that runs from Chicago through Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona and finally across the Mojave to Los Angeles. The picture is a remarkable distillation of an idea: namely, that the American West is a place where people find themselves, or lose themselves, amid heat, sun, open spaces, enormous skies.

Despite the fact that Feininger’s photograph is packed with “information” — cars, a bus, human figures, a gas station, a garage, towering clouds, an arrow-straight ribbon of road to the horizon — its essential emptiness can be read as a metaphor for the blank slate that innumerable people have sought in the West. Here is where you can redefine yourself, the scene suggests. Reimagine yourself. Reinvent yourself. Then keep moving.

Like the American West itself — or like the mythical West of our collective memory — Feininger’s Route 66 feels both companionable and limitless. We want it to go on forever, and if only we have wheels, and enough time, and enough gas, deep down we believe it can.

— Ben Cosgrove is the Editor of LIFE.com

viernes, 1 de febrero de 2013

La Ruta 66 en 3 minutos - Increíble timelapse

En noviembre del año pasado DeFrees publicó un increíble TimeLapse que recoge cerca de 4.000 km en tan solo 3 minutos y medios

¡Disfrutad!

Para quien no sepa qué es un timelapse, no es más que una sucesión de fotos (+3.000!!! en este caso) presentado en forma de vídeo con una buena musica de fondo


Ha pasado ya mucho tiempo desde aquellos días, pero ¡Qué de recuerdos!

sábado, 1 de diciembre de 2012

My American Dream: Route 66

Desde hace unos meses estoy suscrito a un grupo llamado The List Serve. La idea de este sitio es que una vez al día, una persona elegida al azar tiene la oportunidad de escribir un email al resto de personas de la lista (tiene algo más de 20.000 personas)

Curiosidades de la vida, unas semanas después de suscribirme tuve la suerte de ser yo la persona que enviara el correo. No fue fácil decidir el tema pero finalmente escribí sobre la Ruta, así que aquí os dejo mi pequeña carta:


My American dream: Route 66



Happiness is to achieve your dreams and enjoy the road. These words are dedicated to a dream that begun 7 years ago, during my first days in university. There, one day, Maria and I decided to embark in the adventure of crossing the United States through Route 66.

Route 66 is the mother road of America, it is the road of hopes that crosses 8 States from Chicago to Los Angeles, Route 66 is a magical experience that lives and will live forever, in the heart of those who once lived the adventure. 

It was almost a year ago, after graduation, when the dream became true. María and I set forth to on the trip that changed our lives. Every single mile from Chicago to Los Angeles was magical. The adventure lasted 35 unforgettable days and it was during that time that we realized we lost part of our hearts there.

The dream is still alive inside us, and that’s why we are so sure that Destiny has kept a place for us on Route 66. Times may change, but Route 66 is alive and kicking like never before.
I’d like to say goodbye with the words of Jack Kerouac

“I was halfway across America, at the dividing line between the East of my youth and the West of my future.” Jack Kerouac, On the Road

Álvaro M.H
Madrid, Spain




domingo, 25 de noviembre de 2012

Postales Ruta 66

Trasteando en Facebook hoy he descubierto una genial colección de postales vintage de la Ruta 66

Os pongo algunos ejemplos, pero podéis encontrar más de 1.000 en su página de Facebook!










domingo, 10 de junio de 2012

¡Descarga nuestro "libro" de la Ruta 66!

Tras actualizar los post con fotos hemos decidido recopilar todas las entradas del blog en formato libro electrónico, tanto para Kindle como para el resto de los lectores


  • Kindle
  • Formato Epub

  • Enjoy!

    lunes, 9 de abril de 2012

    Fotos Ruta 66

    Han pasado algo más de 6 meses desde que volvimos del viaje, sin embargo, todo sigue tan vivo en nuestras memorias como el primer día.

    Durante este tiempo, María, ha ido recopilando (y sigue haciéndolo) alguna de las mejores fotos que sacamos durante el viaje. A continuación os dejo una selección:

    Nuestra primera señal en Romeoville, MO

    The Blue Whale, Catoosa
    From Hollyhook house in LA

    Coleman Theatre, Miami, OK 

    Eleven12 Design & Photography

    Pete's Gas Station Museum, Williams

    Cadillac en Red Oak II

    Eleven12 Design & Photography
    Todas las fotos subidas al blog en:








    Además no olvidéis visitar el  tablón del Pinterest que dedicamos a la Ruta y en nuestra página de Facebook
    Tablón
    Facebook


    viernes, 2 de septiembre de 2011

    Los Ángeles y Sequoia National Park

    La visita a los Ángeles ha estado marcada por el trastorno de los vuelos, por las varias visitas al aeropuerto y los problemas varios con el coche, por lo que han sido quizás los días más complicados del viaje. Aun así he de reconocer que Los Ángeles han superado por bastante mis expectativas.

    Nuestro alojamiento para las dos primeras noches fue en el Venice Beach Cotel, este alojamiento fue, como diría María, muy notorio. En cuanto a instalaciones el lugar está muy justito pero su localización es excelente. Está en primera línea de playa de Venice Beach, la playa de la serie "Los Vigilantes de la Playa". El ambiente en la zona es muy particular, se respira un aire hippie de los de verdad, con montones de puestos de venta de cosas raras, actuaciones callejeras y gente bastante rara. Una de las cosas que nos llamó la atención en Venice fue la existencia de varias clínicas de tratamientos con marihuana, ¿Será legal en California?
    Venice Beach Cotel

    Clínica para el tratamiento de todos tus males...
    Además por todo el paseo marítimo transcurre un carril bici que tanto locales como turistas utilizan para hacer deporte.

    El primer día dimos un paseo hasta el Pier de Santa Mónica, el lugar donde termina la Ruta. Las sensaciones allí fueron bastante raras, porque por un lado nos dimos cuenta que el viaje había llegado a su fin pero al mismo tiempo nos invadió la sensación de haber completado una aventura.
    Willy en Santa Monica
    Willy terminó el viaje
    Poco antes de llegar al Pier aparece la "Muscle Beach", aquí según su cartel se inventó el fitnes. El lugar estaba repleto de diferentes aparatos de gimnasia y montones de gente practicando los más pintorescos deportes.
    Cartel de Muscle Beach
    Tras la vuelta al hotel nos vimos obligados a ir aeropuerto dado que nuestros vuelos habían sido cancelados, una vez conseguimos solucionar todo para relajarnos nos fuimos a comer la última hamburguesa de la ruta.
    26 Beach, La mejor hamburguesa que jamas hayamos probado
    El lugar elegido fue el 26 Beach Restaurant, su fama le precede con razón, la hamburguesa allí tiene proporciones épicas, la carne (mmmm) se deshacía sola en la boca, un bacon crujiente que es otro nivel y para rematar, todo ello venía en un bollo con un toque un poco dulce que le daba un sabor especial. Comparando todas las hamburguesas que hemos comido he de decir que sin duda alguna esta ha sido la mejor hamburguesa de mi vida (nos salió a 12€ cabeza bebidas incluidas)

    Para bajar la tripa tras este manjar nos fuimos a dar un paseo por la playa y pronto para el hotel pues ahora teníamos 5 días más que necesitaban ser planeados.

    La mañana siguiente decidimos pasarla en la playa, aprovechando el buen tiempo y la buena temperatura, así pudimos darnos nuestro primer baño en el Pacífico. Al medio día tuvimos que volver al aeropuerto para arreglar el asunto del coche y tras ampliar el contrato del coche para dos días más pusimos rumbo a Visalia, nuestra base de operaciones para atacar al día siguiente el Sequoia National Park.

    El Sequoia se había caído de nuestra lista de visitas por falta de tiempo (era o bien Sequoia o bien Death Valley) así que al vernos con tiempo la idea rápidamente volvió a nuestra cabeza. La visita comenzó siendo un poco floja, estábamos muy cansados y no fue hasta media mañana que empezamos a disfrutar el parque. Como es obvio el lugar es famoso por sus gigantescas sequoias, entre ellas la más grande del mundo "El General Sherman". El árbol es gigante, tiene 80 metros de altitud, una circunferencia de 30 metros y según nos contaron los rangers cada año crece lo suficiente como para que la cantidad de madera que genera sea mayor que el tamaño entero de árboles adultos de otras especies. También vimos algunas praderas y disfrutamos de sus paisajes. La visita al parque terminó con una grata sorpresa, fuimos capaces de ver relativamente cerca un pequeño oso, aunque hemos de admitir que nos entro algo de miedo de pensar que pudiese aparecer la madre por lo que nos alejamos rápido. La noche decidimos pasarla otra vez en Visalia porque a esas alturas del viaje se agradece pasar dos noches en el mismo sitio.
    Un túnel a través de un árbol en Sequoia National Park
    Praderas de Sequoia National Park
    Praderas de Sequoia National Park
    El día siguiente volvimos a Los Angeles, pero esta vez a un motel, porque si algo hemos aprendido en esto días es que los moteles son de lo mejorcito que puedes elegir para dormir, cómodos y sobretodo económicos. El motel estaba situado en pleno downtown, así que la tarde la dedicamos para pasear por sus calles. Allí nos llevamos una grata sorpresa, el downtown de Los Ángeles, es grande, limpio, con edificios súper interesantes y sobretodo con muy buena ambiente. Destacaríamos la biblioteca municipal, la sala de conciertos de Disney y la catedral de Moneo.
    Disney Musical Hall, Los Ángeles
    Catedral de Los Ángeles, Moneo

    Cuando comenzó a anochecer fuimos a por el coche y nos acercamos hacia Hollywood. He de decir que esta parte de la ciudad nos defraudó bastante, supongo que en otro tiempo debió ser glamuroso pero en la actualidad es únicamente una atracción turística bastante folclórica, esta bien para sacar algunas fotos pero sin más.


    El penúltimo día, el último con hotel, bajamos a San Diego, a una hora y media de los Ángeles para realizar una visita arquitectónica al Salk Institute. De vuelta a la ciudad hicimos una parada para darnos el último chapuzón en el Pacífico, en esta ocasión en las playas de Laguna Beach. Unas playas muy bonitas y tranquilas que ofrecen buenas vistas de la puesta de sol. Allí nos pegamos un baño hasta que por confiados una ola nos pegó un buen revolcón del que tardamos un rato en recuperarnos.
    Salk Institute, San Diego
    Salk Institute, San diego
    El último día de viaje teníamos planificada la visita a Hollywood y sus centro comerciales. Como ya comentamos la zona fue sin más, hicimos alguna foto, comimos en el Joe's Pizza (una muy buena pizza) y nos fuimos a Santa Mónica a ver la puesta de sol como colofón al viaje. Elegimos ese sitio por el simbolismo de despedirnos del viaje en el final de la Ruta. Allí no pudimos evitar ponernos tristes y recordar los miles de recuerdos que nos llevamos de este viaje.

    Ahora mismo os escribo desde el avión a menos de cinco minutos de pisar Europa por lo que damos por finalizado el viaje más increíble jamas habíamos imaginado. Han sido 36 días inolvidables e irrepetibles porque, aunque seguro habrá más viajes a lo largo de nuestras vidas, será difícil superar la ilusión con la que afrontamos esta aventura.
    Parte de nosotros quedó en este viaje para siempre

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