sábado, 20 de agosto de 2011

Decimotercer día: Seligman - Las Vegas y lo que pasó en las Vegas

Tal y como dijimos "Lo que pasa en las Vegas...." pero como ya echábamos de menos el resumir un poco todo lo que nos esta pasando vamos a volver a escribir.
Empezando desde el principio, estábamos en Seligman, tras nuestra súper cena despedida de la ruta en Williams.
El último día de ruta comenzó muy pronto dado que teníamos grandes esperanzas de que las apenas 100 millas de Route 66 que nos quedaban por recorrer hasta Kingman estuviesen repletas de historias interesante, sin embargo, lo que nos encontramos fueron muchos kilómetros de carretera y pocos lugares en los que mereciera la pena detenerse.
Viejo Ford T - Route 66

Pobre señor Cartero
Por ello, mucho antes de lo esperado, llegamos a Kingman, allí nos tomamos el tiempo necesario para hacer una buena parada para comer en un tradicional Dinner de la ruta, el D'z 66 route. El sitio es muy mono, está decorado estilo años 50 y la comida a la vez que barata era de muy buena calidad.

Mr. D'z en Kingman
Así, con mucha pena pero el estómago lleno pusimos rumbo a la ciudad del pecado, nos separaban únicamente un par de horas, que como siempre se aumentaron por varias paradas en el camino. Como ya hemos dicho varias veces, lo divertido de este viaje es descubrir lugares e historias y en esta ocasión fue la presa Hoover Dam. Esta gigantesca presa embalsa el agua del río Colorado para generar gran parte de la electricidad consumida en Nevada. El lugar tiene dimensiones colosales pero como la temperatura era demasiado alta la visita fue bastante corta.

Turbina de Hoover Dam
Continuamos hacía Las Vegas, pero pocos kilómetros antes de llegar decidimos parar, para que la primera vez que viésemos el Strip (la calle con todos los casinos) fuese de noche, en todo su esplendor, con las luces encendidas y que mejor que pasar por el Outlet de las Vegas para matar el tiempo.

Cuando anocheció fuimos hacia las Vegas, primero dimos una vuelta al Strip en coche y posteriormente fuimos al primero de los dos hoteles en los que nos alojaríamos. El paseo por el Strip fue bestial, la cantidad de luces, de hoteles gigantes, de turistas, de atracciones, de casinos, de anuncios es tal que uno pierde la noción de todo y empieza a comprender porque lo denomina la ciudad del pecado. Es llegar allí y comenzar a desear bajaste el coche para formar parte del espectáculo.
New York New York, Strip de las Vegas
Nuestro primer hotel, el Luxor, estuvo muy bien, nos hicieron un upgrade gratuito de la habitación por lo que pudimos disfrutar de una muy muy genial habitación de más de 30 metros cuadrados con una cama de 2x2.
Interior del Luxor
Habitación de lujo en el Luxor
La primera noche salimos a dar un paseo, y comprobamos varias de las historias de las Vegas: efectivamente la bebida en los casinos es gratis, los casinos están diseñados para que te pierdas, no tienes noción del tiempo y la gente gasta mucha pasta en apuestas (las nuestras sin embargo se resumieron en unas cuantas máquinas tragaperras a las que le sacamos 3 euros de benéficos y dos margaritas)
Interior del New York New York
El resto de los días transcurrió más o menos de la misma forma, el segundo día lo utilizamos para por primera vez en veinte días despertar sin alarma y luego para pasear por la ciudad con el objetivo de visitar los hoteles y los casinos y de paso ver si se podía sacar alguna bebida gratis. Los hoteles no nos dejaron indiferentes, y si tenemos que destacar algunos nos quedamos con la increíble replica de los más imponentes edificios de Nueva York en el NY NY, la elegancia del Belagio, los fabulosos canales del Venezia y la torre Eifel del París.
Zona comercial NYNY

Interior del Venetian
La ciudad en si es todo un espectáculo, es todo exceso, es increíble ver como la gente gasta dinero en cantidades que superan nuestros salarios mensuales en una sola apuesta. También nos llamó mucho la atención la cantidad de anuncio de prostitutas que te entregan por la calle, bien vayas solo, con tu novia o con dos niños pequeños. En muchos momentos la ciudad llega a saturar, es incluso un poco ortera pero sin duda ahí radica parte de la gracia y parte de su atractivo, aunque yo sinceramente nunca viviría en un lugar así.

El tercer día finalmente decidimos ir a visitar los outlet del norte de la ciudad que son, sin duda alguna, mejores que los de la parte sur. Tras ello pasamos por la calle Fremont, el origen de las Vegas que comenzó su decadencia con la expansión del Strip en los años noventa pero que actualmente mantiene una parte de la calle que merece la pena visitar.
Fremont District, el Origen de las Vegas
E.T
Por la noche por fin llegó uno de los momentos más esperados, la actuación de O del Circo del Sol en el Bellagio. Encontrar las entradas sin anticipación fue todo un desafío, encontramos unas para una zona de visibilidad limitada a un precio que a priori parecía desorbitado en el Excalibur (resulta que los hoteles hacen una especie de reventa pero sin subir el precio). Sin embargo el espectáculo mereció la pena, y las entradas resultaron excelentes, no tengo palabras para describir lo que vimos, desde el principio hasta el final estas deseando que no acabe nunca. El escenario, los montajes y las actuación realmente hacen del espectáculo una experiencia mágica y irrepetible. Para mí que era la primera vez que algo similar fueron 90 minutos de sorpresa tras sorpresa que me mantuvieron con la boca abierta.

Con el buen sabor de boca que nos dejó volvimos a pasar nuestra ultima noche de las Vegas al New York New York donde afortunadamente también nos habían hecho un upgrade, por lo que disfrutábamos de una planta 24 con vistas al Strip en una habitación de 39 metros cuadrados, vamos una pasada.

Y eso es todo lo que se puede contar de lo que pasó en las Vegas, mañana os cuento sobre los 50 grados de temperatura que hemos soportado en el Death Valley.

Además mañana tendremos la oportunidad de conducir otra de las increíbles carreteras americanas para sobrepasar hasta Yosemite por el Tioga

Por cierto hoy hemos llegado a las 100 horas de conducción!!!

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Próximamente Donkey Motel on Route 66

martes, 16 de agosto de 2011

Duodécimo día: Phoenix (AZ) - Seligman (AZ) - Visitando Taliesin West

Hoy ha sido nuestro penúltimo día de ruta, comenzamos en el Days Inn de las afueras de Phoenix. Desde allí después de aprovechar el desayuno incluido con la habitación, pusimos rumbo al Taliesin West, la casa de invierno de Frank Lloid Wrigth y motivo principal por el que fuimos hasta Phoenix.

Para visitar el edificio cogimos un tour guiado de una hora y media que además de mostrar la mayoría de los espacios de la casa incluía interesantes explicaciones tanto sobre el arquitecto como de su obra. Tengo que reconocer que tenía mis dudas acerca de la visita pero ha merecido la pena.
Entrada principal a Taliesin West
Salón del Taliesin West
Una vez finalizada la visita pusimos rumbo de nuevo a Flagstaff, punto donde retomamos la ruta después de más de una semana de viajes entre parques naturales. El viaje que duro dos horas y media atravesó el desierto de Pasadena, lugar donde pudimos ver nuestros primeros cactus gigantes.
Desierto de Pasadena
En Flagstaff pronto encontramos las señales de la ruta, que desafortunadamente durante las primeras millas discurrían por la interestatal 40, pero siguiendo las indicaciones de nuestra guía tomamos el desvío hacia Branningan Park. El camino, que sale desde la interestal, es un tramo de unas 15 millas sin pavimentar que sigue el trazado original de la ruta entre densos bosques y pequeñas granjas. En esos momentos acababa de llover y los colores del camino y el cielo eran muy llamativos, por lo que conducir por estos caminos fue todo un placer.
Camino hacia Branningan Park
Una vez volvimos a la carretera la siguiente parada fue Williams, donde, según la planificación inicial debíamos pasar la noche pasada. El pueblo es una pequeña joya de la Ruta. Aprovechando su genial localización cerca del Cañón del Colorado y el paso de la Ruta 66, el pueblo ha desarrollado toda una forma de vida a partir del turismo de carretera. El pueblo esta lleno de moteles, todos ellos convenientemente tematizados (increíble el Drovers Inn en la entrada del pueblo, ¡Han recreado un pueblo entero!), tiendas de souvenirs y restaurantes. Además tiene la estación de tren desde donde salen los trenes hacia el Gran Cañón del Colorado
Drovers Inn
Grand Canyon Hotel, nuestro alojamiento en la planificación inicial
Intersección de la 66 en Williams
El pueblo nos gustó mucho, porque a día de hoy, se nota que ha sabido mantener un equilibrio entre el turismo y la tradición, no siendo un lugar hortera ofrece al visitante una divertida experiencia del pasado. Con mucha pena avanzamos hacia la última parada día en Seligman.

Seligman es un pequeño pueblo con varios locales y tiendas muy divertidos y particulares.
Nuestro alojamiento en Selgiman, un motel regentado por una pareja Alemana
Snow Cap (Delgadillo's brothers)
Tienda de souvenirs en Selligman, con el Gran Mate en la puerta
Siguiendo las recomendaciones queríamos ir a cenar al Snow Cap pero desafortunadamente estaba cerrado, por lo que decidimos ir a pasar nuestra última noche de Ruta a Williams (40 minutos) y entrar en uno de sus llamativos Dinner. Entramos en el Cruiser's Route 66, teníamos nuestras dudas debido a los comentarios de internet, pero son completamente equivocados. El sitio fue magnifico, un servicio muy simpático, una hamburguesa de calidad, un precio muy competitivo y lo mejor de todo música Country en directo.
Cruiser's Route 66, Williams
Mmmmm
Gracias a todo lo anterior, la última noche de ruta ha sido fantástica, una buena cena, música en directo y un buen ambiente. Nos deja bastantes tristes el acabar con la ruta, pero lo que estamos viviendo durará para siempre y lo mejor de todo es que todavía nos quedan muchas cosas por hacer y ver.

Mañana última etapa de Ruta, hasta Kingman, desde donde nos desviaremos hacía las Vegas para vivir tres días de desenfreno en la ciudad del juego y como lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas.... Ya veremos si escribimos o no ;)

Por lo tanto, mañana más y mejor.






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lunes, 15 de agosto de 2011

Décimo y undécimo día: Page (AZ) - Grand Canyon Village (AZ) - Phoenix (AZ)


Ayer por falta de tiempo no pudimos escribir el que quizás fue uno de los días con visitas más esperadas de lo que llevamos de viaje, así que para que no se nos acumulen las historias hoy juntamos dos días en una sola entrada.

Las visitas han sido de los más increíbles, empezamos ayer desde nuestro hotel en Cliff Dwellers. Tras unos 40 minutos de conducción por carreteras solitarias de montaña llegamos a Page donde teníamos contratada nuestra excursión al Antelope Canyon.

El Antelope Canyon, gestionado por indios Navajos (ahora les dedicaré un par de frases), es un lugar increíble consistente en un cañón bastante estrecho de unos 800m de longitud que sólo puede ser recorrido a pie y con un guía, es decir no hay más narices que contratar una excursión con una de las 5 agencias autorizadas para ello. Nosotros cogimos un tour de 1 hora y media con Antelope Slot Canyon Tour por un precio de $32,25 (había otro tour especialmente pensado para tomar fotografías pero no teníamos el equipo necesario, y salvo que seas un profesional este es suficiente). Siguiendo las recomendaciones que habíamos leído, seleccionamos (mejor dicho seleccionó David) el tour de las 10.30 de la mañana por ser este el que mejores momentos de luz ofrece dentro del cañón.
Así pues, a las 10.30 nos subimos en un 4x4 de la empresa con nuestra guía para ir al cañón. El cañón como ya os he dicho es impresionante, pero como hoy tenemos internet y más vale una imagen que mil palabras os dejo un par de fotografías que tomamos. La guía fue de mucha ayuda durante todo el tiempo, tanto a la hora de recibir explicaciones como a la hora de tomar las fotografías.

Interior de Antelope Canyon

Entrada a Antelope Canyon, zona de inundaciones

Interior de Antelope Canyon
Tras terminar nuestro tour por el cañón y regresar a Page, pasamos por uno de los gigantescos Wal Mart para reponer existencias (y comer unos deliciosos cheese macaroni), y tras ello, al medio día pusimos rumbo al parque nacional del Gran Cañón del Colorado. Cabe aclarar que ya llevábamos días discurriendo por el cañón del Colorado pero en sí el parque nacional estaba más adelante.

El viaje duró aproximadamente una hora y media hasta la entrada del propio parque. Pero ya en las cercanías, antes de pasar por caja, se puede disfrutar de vistas espectaculares. Quiero hacer aquí un paréntesis sobre los Indios Navajos.

No estoy muy enterado de como funciona muy bien aquí el tema de las reservas Indias, pero lo que sí que puedo asegurar es que desde Monument Valley hasta la entrada del Gran Cañón, la carretera está plagada de  tiendas indias, aunque el colmo llegó cuando acercándonos al Grand Cañon, en uno de los miradores nos encontramos con un puesto en la carretera que nos quería cobrar 2$ por pasar (ëstafadores).

Divagaciones a parte, una vez pasamos el mirador regentado por Navajos llegamos a otro que, aunque también tenía tiendas, no cobraban por entrar. Desde este sitio tuvimos nuestras primeras vistas del Gran Cañón. Estas fueron simplemente espectaculares.

Gran Cañón del Colorado
Tras unos momentos de contemplación seguimos hacia el parque, entramos en el South Rim (también está el North Rim) por la entrada Este. La entrada son 25$ y dura para 7 días así que el precio no nos parece elevado. En la misma entrada nos dieron unos planos con información sobre rutas y puntos de interés del parque. Lo primero que sorprende cuando uno entra en el Gran Cañón, al menos en el South Rim es que no es desértico como nos lo imaginábamos sino que el cañón trancurre entre densos bosques. Las dimensiones del cañón son simplemente indescriptibles, con una media de 16km de ancho y varios kilómetros de alto, la vista no alcanza para ver por completo este paisaje. Poco a poco fuimos avanzando por los distintos puntos de interés hasta llevar al Yavapai Point, lugar donde decimos parar a ver la puesta de sol. desafortunadamente el día estaba nublado y esto estropeó un poco el espectáculo, pero aun así  mereció la pena.

Nuestro alojamiento esa noche lo teníamos dentro del propio parque natural, en el Yavapai Lodge. El nuestro era uno de los hoteles que tienen montado dentro del parque, junto con un mercado, varios museos, tiendas de souvenirs etc.. El hotel y la habitación estaban muy bien así que fue una noche agradable.

Por la mañana, nos levantamos pronto para terminar de ver los puntos de interés y realizar una pequeña caminata de unos 8 kilómetros bordeando los acantilados. La verdad es que hemos agradecido caminar después de 11 días de coche, y el paseo ha sido muy agradecido tanto en las vistas como en los animalillos que se han dejado ver. Los paisajes de nuevo fueron indescriptibles, son vastos y difícilmente superables por lo que mejor os dejo una foto para que lo veais con vuestros propios ojos.

Vista panorámica del Gran Caón
Después de regresar al lugar donde teníamos aparcado el coche, nos pusimos rumbo a la siguiente parada.
El cráter de Barringer. El cráter de Barringer (a 33 millas al  Este de Flagstaff) es el lugar de impacto de un meteorito 50.000 años atrás. Este cráter es de especial importancia por su estado de conservación. Como no, la entrada cuesta dinero, en este caso 15$ por cabeza lo cual nos pareció un poco abusivo sino fuese porque dentro dimos con una visita guiada muy interesante que nos contó los detalles  menos conocidos del cráter. En cualquier caso la visita es obligatoria porque no hay muchos lugares como este en la tierra y no creo que pasemos muy amenudo por esta zona por lo que no nos arrepentimos.

Cráter de Barringuer
Mirador desde el Cráter
Finalmente pusimos rumbo a Phoenix nuestra última parada del día. El camino fue complicado por culpa una vez más de inclemencias metereológicas, de nuevo una tormenta se formó ante nuestros ojos y descargó como si no hubiese mañana

Y eso es el resumen de lo que ha pasado estos dos días. Mañana visitaremos la casa de Frank Lloid Wright y pondremos rumbo a la penúltima etapa de ruta que transcurrirá entre Phoenix y Kingman.

Una sorpresa de la carretera, la casa de los Pica Piedra


viernes, 12 de agosto de 2011

Noveno día: Mexican Hat (UT) - Page (AZ) pasando por Monument Valley

Pasan los días y con ello el número de cosas que nos quedan por ver y hacer disminuye. Hoy es el ecuador del viaje y parece completamente mentira que sea hace apenas 15 días cuando aterrizamos en Nueva York, los recuerdos de la ciudad quedan ya muy lejanos, y hoy, revisando fotografías tomamos de alguna forma conciencia de lo increíble que resulta el viaje. Por ello nos gusta escribir aquí todos los días porque es una forma de recapitular todas las experiencias que estamos viviendo y seguro que en el futuro leerlo nos hará recordar estos momentos

Pero, mariconadas a un lado, empecemos con el día de hoy. Comenzamos desde Mexican Hat, allí antes de ir hacia Monument Valley, decidimos ir a visitar, esta vez de día, la piedra que da nombre al pueblo y los paisajes que la rodean. Subiendo un pequeño remonte a las afueras del "pueblo" pudimos apreciar de nuevo los paisajes que ayer nos cortaron el aliento

Así, tras unos minutos en ese lugar, iniciamos el viaje hacia Monument Valley. Este parque natural, gestionado por Indios Navajos, es un valle enorme en el que aparecen imponentes formaciones rocosas en el medio de la nada. Es además uno de los escenarios de películas más utilizado en el cine, pues gran parte de las películas del Oeste fueron grabados allí. También es el lugar donde Forest Gump decide que se ha cansado de correr y se da la vuelta
Monument Valley al fondo
El parque en si, y esto deberían avisarlo antes de entrar, es una ruta de 17 millas de camino sin pavimentar en el cual no deberían entrar coches que no fueran 4x4. Como una vez dentro ya habíamos pagado religiosamente la entrada($15), y por supuesto no íbamos a perderla, decidimos arriesgarnos un poco y meternos por los caminos. La experiencia ha sido todo un desafío que nuestro pequeño coche ha superado con éxito. Los caminos recorren los diferentes puntos de interés del parque, lo cual te permite hacerte una idea del lugar en no mucho tiempo.
Camino que discurre por Monument Valley



Tras terminar la visita y comprobar desperfectos, pusimos marcha hacia Cliff Dwellers, nuestro campo base para mañana atacar el Antelope Canyon. El viaje fue corto pero duro en algunos momentos por culpa del cansancio, que se empieza a notar.

En el medio de la etapa nos encontramos con Page (nuestro destino para mañana), cuando lo pasamos la carretera nos acercó de nuevo al río Colorado, y a una parte muy imponente del cañón. Esto nos proporcionó unas vistas espectaculares, que podríamos describirlas como un gigantesco valle con un enorme cañón por todo el



Cuando llegaos al hotel, el recepcionista nos recomendó el baño en el río Colorado, fuimos hacia el lugar equipados con agua y bañadores pero resultó que la playa donde queríamos ir era parte de otro parque cuya entrada cuesta $20 así que para la apenas una hora que teníamos decidimos no hacerlo y aprovechar el tiempo para hacer tareas pendientes.

Eso es todo por hoy, así que desde ese increíble lugar os escribimos, rodeados de la nada en medio de los Estados Unidos.
Otra increíble puesta de sol
Ya para terminar os resumo un pequeño cambio que hemos hecho en el itinerario. Ahora en lugar de hacer noche en Williams (AZ) para encajar cómodamente la visita a Phoenix haremos lo siguiente:

Desde el Gran Cañón, bajaremos por Flagstaff para terminar el día 14/08 haciendo noche en Phoenix. Al día siguiente visitaremos el Taliesin West y empezaremos con la penúltima etapa de la Ruta 66 entre Flagstaff y Seligman (AZ). En Seligman pasaremos la noche (15/08) en un motel histórico de la Ruta para sustituir de alguna forma el de Williams y finalmente el día 16 llegaremos a las Vegas tal y como teníamos previsto.

Y eso es todo, mañana más y mejor y además os contaremos que tal es Antelope Canyon uno de los parques que personalmente más ganas tenía de visitar. Aprovechamos para dormir una horita más por el cambio de zona, así que ahora mismo nos separan de España 9 horas.


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jueves, 11 de agosto de 2011

Octavo día: Moab (UT) - Mexican Hat (UT) con Rafting en el Río Colorado

El octavo día de ruta y quinceavo de viaje comenzó muy temprano y con un desayuno fuerte para poder aguantar nuestra excursión/rafting por el río colorado.

A las 8 de la mañana teníamos que reunirnos en el parking de Moab Aventure Center para equiparnos y salir hacía el río Colorado. Desde el principio la organización y el trato fue excelente. Tras unos 40 minutos de aproximación llegamos al comienzo del descenso. El descenso fue mucho más tranquilo de lo esperado, por lo que la aventura se convirtió (salvo en momentos muy puntuales) en un bonito paseo por el cañón del Colorado y una divertida actividad acuática. Tras unas 3 horas de remar, hicimos una parada para comer una magnifica barbacoa a las orillas del río (barra libre de hamburguesas!!!!). Tras esto remamos durante una hora y media más, momento en el que finalizamos la actividad. El balance, muy positivo, distinto a lo que esperábamos, en lugar de algo de riesgo, hemos disfrutado de paisajes y zambullidas en el río.

Os dejo algunas fotos de la aventura:
Autobús que nos llevó y nos recogió en el Río
Descendiendo el río Colorado con Monument Valley de fondo, ¿se puede pedir algo más?
Willy también se apuntó a la excursión
Pequeño rápido en el río Colorado
Una vez llegamos de nuevo a Moab, nos montamos en el coche con destino Mexican Hat. El viaje fue tranquilo y sin mucho que ver hasta que a unas 12 millas de Mexican Hat aparece (otra vez) un paisaje sobrecogedor.  Vastas llanuras con escarpadas formas que presagiaban los paisajes que encontraríamos en Monument Valley. En el horizonte, los últimos rayos de sol dotaban al paisaje de una atmósfera más sobrecogedora aun si cabe.



Tras hacer el check-in , volvimos a las afueras del pueblo para hacer una pequeña excursión por el desierto con el objetivo de visitar la piedra que da nombre al pueblo "Mexican Hat". Así subimos un pequeño remonte desde donde contemplamos una espectacular puesta de sol y pudimos sacar unas bonitas fotografías. La verdad es que no sé expresar con palabras lo afortunados que somos por estar en este lugar.
Mexican Hat
El pueblo, si es que se le puede llamar pueblo, son dos moteles de carretera, dos casas, un restaurante y una gasolinera. Quizás lo más destacable sea el restaurante de uno de los moteles, que ofrece una barbacoa en columpio (divertida pero cara y preocupantemente grasienta) y que es relativamente famosa.

Por lo que respecta a nuestro motel, es modesto, regentado por una señora muy rara pero con unas vistas del desierto muy buenas, así que estamos contentos.

Eso es todo por hoy, mañana visitaremos, Monument Valley, y haremos noche en un rancho cerca de Page.

Desde Madrid: Aquel día quedo grabado para nosotros como uno de los días más extraordinarios del viaje, no sé si fueron los paisajes, la sensación de absoluta soledad o el momento de nuestras vidas, pero sin duda alguna Mexican Hat, ese no-pueblo en mitad del desierto siempre será un lugar especial para nosotros

Como nos sentimos lo describe a la perfección la cita con la que cierro el post y que justo conocimos en ese momento





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